Escrito por el Lic. Arturo Fournier F.
Publicado en “ La Prensa Libre ”,
Jueves 17 de agosto del 2006, pag.12
La Ley N º8442 reformó el artículo 148 del Código del Trabajo, para incluir 2 días más (25 de julio y 15 de agosto), cuyo disfrute será trasladado para el lunes siguiente.
Ya anteriormente sucedía esto con el 11 de abril y el 12 de octubre, con los cuales no hubo mucha queja, por ser celebraciones establecidas en ocasión de hechos históricos bastante antiguos, y sobre todo, porque todo-as encontramos gran novedad en extender los fines de semana, turistear más, descansar más, parrandear más, beber y comer más; muy a tono con la época moderna de pensar sólo en el disfrute, en el placer, en el hedonismo imperante en la sociedad moderna.
Sin embargo, la nueva reforma, a mi criterio, no es correcta, porque está dotada de esa tendencia a desproveer al “feriado” de su verdadero significado, aleja a la ciudadanía del contenido cívico de la conmemoración. Ya todo-as pensamos sólo en cuántos fines de semana largos vamos a tener este año, y no en qué recordamos ese día.
Digo que grave, porque el 25 de julio es una de las fechas con mayor contenido cívico. Todavía hoy en día la humanidad nos hace sufrir por guerras y agresiones para incorporar o controlar nuevos territorios, mientras que el 25 de julio tiene una trascendencia fantástica, por haber sido la anexión de un territorio, por voluntad popular pacífica, no por rapiña guerrerista.
Y hoy … LAS MADRES , bastión de la sociedad, integrante esencial de la familia, como elemento natural y fundamento de la sociedad (art. 51 Constitución), de la educación y de la economía.
Ahora basta que todos los ticos nos contentemos con una práctica de consumo, que festejemos al comercio no a las madres, y tan solo basta con comprar un regalito para las mamás, ir corriendo a su casa , a deshoras, tirárselo en la mesa, y decirle: “esperate mamita”, que hoy no te puedo atender, porque tengo que trabajar, y el lunes tampoco, porque tengo que parrandear.
Francamente, una buena intención ha tenido una consecuencia altamente negativa, porque ha desnaturalizado totalmente el festejar efemérides de importancia para el país, máxime cuando los ticos somos muy dados a no querer ni respetar nuestra nacionalidad, y vivimos añorando ser de otro país, antes europeos, suizos, y ahora estadounidenses.
Insto a los Diputados a modificar de nuevo el Código, y más bien a reforzar los buenos momentos cívicos y sociales del país. |